Treinta de agosto
Categoría: Cuentos | Fecha: 27/08/2012
En mi lejano pueblo, hay un feriado desafectado del calendario nacional, ya que solo se festeja en el lugar. El mismo es anhelado con entusiasmo por parte de los moradores de “Santa Rosa”.
Así viene amaneciendo el día de “La Santa Rosa de de Lima. Clareando a los sones del campanario y los fogonazos de pólvora para saludo.
El treinta de agosto la población de la villa, siempre tranquila y vestida de entre casa, se alborota desde la mañana y se engalana más que en misa de domingo, para esperar a los visitantes, quienes temprano y en multitud invaden las calles.Vienen a saludar a la santita y a pagarle las promesas… Ella bajará del altar y será paseada por la tarde acompañada de gran procesión.
En mi infancia y juventud; tanto los preparativos para la fiesta como la fiesta misma dejaron en mí recuerdos imborrables.
Nuestro predio familiar ubicado a una cuadra de la plaza; era un lugar de destacada ubicación para disfrutar la fiesta, por lo que siempre en casa, se esperaban visitas y por lo tanto; mi padre compraba un buen lechón para la parrilla y mi madre horneaba empanadas y delicias dulces.
Mis hermanos y yo; niños en seguidilla todos pequeños; recibíamos idéntica cantidad de dinero para disponer en el día de la fiesta patronal. Mi padre pretendía mediante tal acción, que nosotros aprendiéramos a administrar el peculio asignado. Había puestos ambulantes; los que desde la noche anterior se ubicaban por todas las calles céntricas del pueblo y a ellos nos zambullíamos con enorme alegría.
La libertad para distribuir el dinero, se convertiría en enseñanza y lecciones sobre lo bien o mal gastado.
Una de mis hermanas acostumbraba atiborrarse de golosinas y para el mediodía le eran decomisados los excesos de confituras adquiridos; por lo que siempre le sobraba dinero, pero invariablemente terminaba llorando.
Mi otra hermanita y yo gustábamos de adquirir juguetes pintorescos. Así recuerdo como ella compró una rata mecánica para nuestra gata de verdad y yo un soldadito de plástico azul que marchaba como lo hacían los integrantes del desfile militar. Mientras que mi hermano gastaba su dinero en aventuras con sus amigos.
Eran los tiempos en que los niños disfrutábamos de la calle ante el amparo de las miradas vigilantes de padres, tíos y vecinos. Los que también se complacían en pasear por la plaza y aceras del pueblo.
Bello mi pueblito que por un solo día en el año se convierte en multitudinaria ciudad. No sé si los chicos pueden hoy seguir disfrutando de la misma libertad.
Para cuando los hermanos fuimos adolescentes, mi padre ampliaba mucho la suma asignada y la otorgaba en cuotas anticipadas para que las chicas compráramos telas y pagáramos a la modista quien confeccionaba la ropa de día y noche del baile. Por lo que era hermoso soñar con los “vestidos a estrenar el treinta” y obtenerlos, requería toda una estrategia sublime para la coquetería femenina. Dicha planificación devenía en un cuasi concurso familiar.- ¡A ver cuál de las tres niñas lograba verse más linda en la fiesta del treinta de agosto!
En tanto mi hermano y sus amigos presumían a las chicas de los pueblos vecinos.
El tiempo ha pasado y la celebración del 30 de agosto sigue haciéndose en la villa. No obstante; hace muchos años que solo veo las fotografías de la fiesta.
Cuando los últimos días de frío intenso se anuncian; cuando por las noches llamo a mi madre y me dicen que ha ido con mi hermana a la iglesia para “la novena”. Cuando se acerca el treinta de agosto; Yo hago un viaje a la nostalgia y me prometo volver algún año para la fiesta. Luego incumplo y caigo en cuenta…que tal vez después de todo no aprendí todavía a administrar correctamente mis dineros y tiempos. Esos que según mi padre debían ser bien prodigados en estipendios para la felicidad, a la vera de aquellos días patronales, hoy melancólicos para la suscripta; en los que familia y amigos compartíamos la alegría “del 30 de agosto”.
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Comentarios:
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Scarlet - Fecha: 29/08/2012, 22:51 hs (17)
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Que lindos las añoranzas y recuerdos de infancia, y mas en los pueblos debe de ser hermosa la comunion de la gente. |
Genoveva73 - Fecha: 29/08/2012, 16:27 hs (19)
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Epoca en la cual el policía era nuestro amigo y las puertas de calle de los vecinos no se cerraban, ahora esa libertad no existe,hermoso recuerdo. muy bueno
Un saludo Genoveva. |
EUCARRIN - Fecha: 29/08/2012, 06:30 hs (18)
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Entrañable recuerdo del 30 de agosto. Hablar de la niñez, de sus ilusiones, de lo que te emocionaba es compartir la infancia con los amigos que desearíamos haber estado allí. Un beso. |
Vertebrado - Fecha: 28/08/2012, 02:02 hs (16)
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Que hermosa nostalgia, la imagino y la comparo con mis experiencias personales de niñez,cuando la felicidad era tan fácil y lo bello tan abundante. Muy bueno Fiore. |
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