¡Anunciá en Tuloescribes!      contacto Contacto      regístrate Registrate       iniciar sesión Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>

                   . : Comunidad de Literatura : .


                             Tuloescribes  
                             @Tuloescribes
.: ¡Nuestros Fans! :.

 




por: autor palabra
Miércoles 19 de Junio de 2013

De alta combustión

Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
Categoría: Cuentos | Fecha: 27/08/2012
Bajar escrito en PDF    
Enviar por e-mail    
Imprimir escrito    
Agregar a Mi Biblioteca    


Desde la ventana de la cocina todavía se veía el humo. Detrás de la nube gris y las volutas negras estaba el auto. Lo que quedaba del auto. Recibí la taza de té que la vecina me extendió con ese aire sospechoso y cauto y esa mirada huidiza que ya conocía después de algunos años de experiencia y me dispuse, con una expresión algo plácida y ligeramente interesada, a tomar nota de su declaración. No demoraría más de media hora. Pensé en las medialunas que buscaría en la panadería de la vuelta en treinta y cinco minutos y me relajé de repente.Yo estaba acá. Preparé las cosas porque quería cocinar un pollo. A mi marido no le gusta mucho pero cada tanto hago. Tenía el arroz, porque a mi hijo le gusta con arroz, del amarillo, ¿vio? Hay que conformar a todos. A veces no se puede pero cuando se puede…¿A qué hora, aproximadamente, señora?Y estaba mirando a Rial, así que habrán sido las cuatro… Bueno. Sí las cuatro, creo. Porque estaba Rial y mi hijo menor no había vuelto de gimnasia…calcule las cuatro. Cuatro y media a lo sumo. Tenía todo acá sobre la mesada y pensé que mejor primero me cebaba unos mates. Y mientras preparo la pava y la yerba escucho la puerta del pasillo. Qué raro – pensé – es temprano para que salga.¿Para que salga…?Sí, porque siempre va al almacén más tarde y ya le digo que eran como las…¿Qué hora le dije?Las cuatro.¿Ud dice? ¿Está seguro? Porque ahora que lo pienso…Bueno, pero si Ud. dice que eran las cuatro, puede ser. Suponga que eran las cuatro. Igual era temprano. Siempre va al almacén pero alrededor de las cinco y media. Los viernes juega a las cartas con otras señoras del barrio…bah, ¡señoras! Algunas no son señoras, qué quiere que le diga. Una hace que le digan señorita, como si eso tuviera el mismo valor que antaño…Pobres, ¿no? Pobre. Ciento ochenta años y señorita. Hay gente que ha tenido una vida difícil…y uno después se queja, yo le digo a mi marido que como dice mi hijo del medio él se queja por deporte…¿Quién, señora, quién estaba por salir y adónde?Adónde no sabía. Ahora sí, obviamente. Es de público conocimiento. Después de este desastre…Supuse que iba al almacén. Supuse. Por ahí se había quedado sin leche o sin azúcar. Siempre toma leche a la tarde. Con galletitas. Galletitas dulces, ¡puede creer la silueta cómo la conserva!¿Estamos hablando de la vecina?Yo sí, pero ¿Ud. de quién está hablando? ¿Quiere más té, oficial?No gracias, señora. Me decía que oyó salir a la vecina y que eran las cuatro o cuatro y media.No salió. Bueno, pensé que salía pero no es viernes así que me pareció raro. Bajé la tele y me pareció escuchar que tenía puestas las pantuflas, así que no iba a ningún lado. Salvo que se hubiera olvidado de cambiarse los zapatos, vio cómo se pone la gente cuando se viene grande… Y me asomé para fijarme, porque pobre doña Isabel si salía con las pantuflas. Después pasan las cosas que pasan. Este país está lleno de malandras esperando que uno se descuide, el cuento del tío que le dicen, ¿no? O por ahí se tropieza y se rompe la cadera. Acá nos conocemos todos, yo vivo en este barrio desde que me casé y ella ya estaba acá cuando nos mudamos, así que imagínese, el afecto está y uno no puede caer en la desidia. No debe. Tanto individualismo hay ahora.Se asomó a ver a la vecina, doña Isabel, ¿no es así?Bueno, no. No…No porque no me asomé a verla a ella. Me quise fijar si tenía las pantuflas pero justo me hizo ruido la pava y se me pasó. Mis hijos me dicen: vieja por qué no te hacés ver. Porque a veces estoy pensando algo y ¡puf! se me va, como si nada, así, se me va. ¿Seguro que no quiere otro tecito? ¿En dónde estaba?Se asomó pero no la vio.No la vi. Al final tampoco me asomé. Me cebé los mates…bah, no, ¿qué habrá sido? Uno, a lo sumo dos…¿Escuchó algún ruido que le llamara la atención?No, la verdad que no…escuché la rejita de la puerta de calle de doña Isabel. Ah sí, y me pareció que andaba dando vueltas con el auto ese. Porque ese auto la tenía mal. Pero mal. Hacía varios meses que venía quejándose del auto ese. Y después el boom…el primero apagado, así como…apagado. El segundo ya no, ¡boom!¿Sabe quién es el propietario del vehículo?Así a ciencia cierta no. Pero sí sé que era de la pareja de Marta, la chica de enfrente. Vivieron juntos unos años, dos o tres, sin papeles ni nada, muy moderno. Y un día se las picó. De la nada. En el barrio se hablaba de que las cosas no andaban bien, a veces se escuchaban griteríos. Pero nada del otro mundo. Cosas que pasan en todas las parejas, porque como dice la Biblia que tire la primera piedra el que no tenga algo de eso…Yo no puedo decir nada porque mi marido es un santo. Trabaja de sol a sol, siempre fue muy trabajador. Y es buena gente. Tranquilo. Pero a veces bueno tiene sus días como todos, ¿no?Esta señora Marta es la damnificada.¿Qué damnificada?Por el auto, digo.Ah, no…no. Damnificada por ese infeliz que la dejó en banda y con ese auto ahí que hacía meses que no arrancaba. La vieja le hizo un favor, qué quiere que le diga. Por ahí ahora hasta se lo llevan gratis. Ese auto era un juntadero de mugre y de gatos. Un olor salía de ahí que había que cruzarse de vereda porque si no se le impregnaba en la ropa, en el pelo. Doña Isabel le decía a Marta que lo sacara pero cómo iba a hacer si no arrancaba. Los hermanos de Marta vinieron un día a ver si lo podían empujar pero no hubo caso. Habría que haber llamado a una grúa, le consultaron incluso a Jorge, mi marido, que tiene taller, pero era muy caro y Martita estaba sin un peso. Tenía las deudas de la heladera y la tele que se habían comprado con la pareja y ella es manicura así que se imaginará que salvada no está. Y le dijo a doña Isabel que no podía pagar la grúa pero vio cómo es la gente grande… Se le había metido que quería sacar el auto de la vereda y dale con ese tema. Se llegaron a pelear con Marta por eso. Un día, me acuerdo, acá en la puerta. Me acuerdo que pensé: uy mirala a la doña, es de cuidado la ancianita… ¿Por qué consideró que era de cuidado?¡Y porque tendría que haberla visto! Le gritaba la vieja, como loca estaba. Mire, casi salgo porque en un momento…en un momento le juro que pensé que le pegaba. Me la imaginé prendida de los pelos de Martita, un horror. Estaba sacada, como dicen los chicos. ¡Sacada!¿Recuerda cuándo sucedió este altercado?Y habrá sido hace dos meses más o menos…Sí dos meses, porque el tipo este se fue para fin de año, que ella le tiró la ropa a la calle…buena ropa, Jorge se quedó con un par de…un jean y remeras, pero las usa para dormir, ¿no? Así que…sí, calcule que fue hace dos meses.Y después del altercado las cosas…Y las cosas se imaginará que bien no quedaron. Quedaron ásperas. No se saludaban ya, y eso en este barrio es muy raro, que la gente no se salude, ¿vio? Podemos tener nuestras diferencias pero como le digo el afecto y son muchos años…¿Recuerda si hubo amenazas de algún tipo?¡Ay no por favor oficial! Acá somos gente civilizada.Miré de reojo a través de las cortinas naranjas herencia de finales de los ochenta y me permití dudar. Algunos bomberos seguían dando vueltas alrededor de la carcasa negra del auto humeante y muchos vecinos se agolpaban en la vereda, los brazos cruzados delante del pecho, cierta consternación en los rostros, el murmullo de rigor.¿Podría Ud. afirmar que la persona que incendió el vehículo es su vecina doña Isabel?¿Afirmar? Disculpe oficial, ¿no? Disculpe que le diga…Pero yo, así como me ve, a esta altura de mi vida…Yo a esta altura de mi vida no afirmo nada.

 Para otorgar puntos debes Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
    Votos: 0
| Puntos: 0




Enviar comentario

mensaje
Para poder enviar tu comentario primero debes estar registrado e Iniciar sesión
Usuario:
Contraseña:
 
 Recordarme
 Olvidaste tu contraseña?
 Registrate >>
Mensaje:     
Por favor ingrese los números de la imágen inferior (*):

Visual CAPTCHA

 
 


Volver Volver | Subir Subir | Imprimir escrito [Imprimir] | Enviar por e-mail [Enviar por email]

Autor
avatar
  • Alcadewi  bandera
  • Offline Mujer 
  • 2
    Publicaciones
  • 0
    Puntos
  • 0
    Comentarios



Condiciones de Uso y Publicación

El uso de este sitio web implica la aceptación de las Condiciones de uso y publicación de Tuloescribes.com
Copyright © 2013 – Todos los derechos reservados.
Sitio auditado por Google Analytics

Sitios de internet dinámicos , diseño web y hosting: usewww